Nada


 

Sé que para ti no existo,

pensar que te fijas en mí es tan imposible como impredecible es que el corazón se enamore de amores imposibles.

 

Puedo ver en tu mirada,

que para ti no valgo nada,

quizá me enamoré de tu sonrisa

y me imaginé una estúpida historia de esas que siempre acaban bien.

 

Quizá solo sea una ilusión,

quizá me dejé llevar por este aciago corazón,

creí que había encontrado en ti,

el verdadero amor,

al saber que todo había sido un sueño

volvió a ganar la batalla el dolor.

 

Ojalá despertar y encontrarte a mí lado,

poder besar tu boca mientras te digo cuanto te amo,

ojalá poder decir que de ti me he enamorado,

pero la cobardía me impide gritarlo.

Pedro Arévalo 

Te esperaré 


 

Una vez más vuelvo a sentarme en la misma mesa del bar de siempre,

me rodean las mismas caras perennes,

americano con hielo y limón para mí,

uno corto de café con leche para ti

voy pidiendo de manera anticipada por si decides venir.

 

Como siempre, una vez más,

no acudes a la cita,

me quedo solo por si decides aparecer,

quizá pienses que no puedo llegar a cansarme,

pero como la vida misma, todo tiene un final.

 

Me he quedado solo,

el cenicero pide una tregua,

tercer café y no has llegado,

creo que hoy tampoco llegarás.

Apuro la última gota del amargo café,

sigues sin dejarte ver,

el camarero aparece con el cuarto,

de sobra conoce la homilía.

 

Sigo esperando con las mismas ganas con las que tú te haces rogar,

esperando que algún día seas tú quien me venga a buscar.

 

Han pasado más de diez años

y yo sigo igual,

sentado en la misma mesa de aquel bar de siempre.
Los años pasarán,

las estaciones se sucederán

y yo moriré sin saber a qué llaman felicidad.

Pedro Arévalo 

Viejo cuaderno

En este viejo cuaderno escribo todo cuanto siento, páginas enteras repletas de mis pensamientos,

páginas en las que escribo mis alegrías

dejando un hueco más grande para mis lamentos.

 

Escribo versos para desahogar mi alma,

y así poder escapar a veces de esta puta realidad que nos embriaga,

otras veces pienso en tirar la toalla,

pero siempre pienso en todo lo que dejé atrás

y vuelvo a levantarme.

 

Escribiendo versos intento buscar

si queda algo de felicidad

para poder abstraerme de esta absurda realidad,

quiero gritar y sentir como el viento roza mi espalda

cuando alzo el vuelo intentando escapar de tanta oscuridad.

 

Quizá alguien piense que no tengo demasiado futuro en esto,

y puede que esté en lo cierto,

pero si de algo estoy seguro

es que seguiré escribiendo las letras

que me dicte este corazón inquieto.

Pedro Arévalo 

Tú 


 

Tú, que llegaste a mi vida arrasándome por dentro como un temporal,

volviendo suicida a mis sentimientos

tú, que viniste a calmar mis desvelos,

a inundar mi tierra con tu cielo.

 

Tú, que te deshaces del tiempo,

que caminas a tus anchas por mis sueños

volviéndolos eternos en el preciso momento

en que me das un beso.

 

Tú, que apareciste de repente,

buscando el hueco perfecto en mi alma

donde yo creía que no cabía nada,

incendiándome por dentro.

 

Ahora me preguntan

como sigo viviendo si ya no estás conmigo,

intento buscar el manual que me enseñe a vivir sin ti, pero no lo encuentro,

solo existe el vacío que has dejado

partiéndome a la vez el alma en mil pedazos.

 

Tú, que calmas mis instintos más perversos, volviéndome tierno,

tú, que declaras la guerra a tu propio deseo

envuelta en sudor,

dejándome en la boca el suave sabor

a sal de tu piel.

 

Tú, que decides marcharte de mi vida,

para comenzar una nueva aventura,

tú, que me diste tanto,

tú…

Pedro Arévalo 

Otro amor


 

1, 2, 3… iniciando sesión

si a todo el mundo le funciona

por qué no puedo intentarlo yo.

 

Filtreo con desconocidos tirándoles corazones

cuando me gusta su foto,

lo hago con descaro, sin miedo,

creo que los de color rojo, verde o azul marino

no son tan frágiles como el mío.

 

Pasan cinco minutos y suena un aviso

“Tiene un nuevo mensaje en la bandeja de entrada”

esta vez los nervios no me ganarán la batalla,

me decido a abrirlo, total no pierdo nada.

 

Y ahí está tu fotografía seguido de un directo “¿Qué buscas?”,

ni si quiera un hola,

quizá yo esperaba un sencillo ¿como estás?,

mientras tanto dudo si debo decir la verdad,

que busco alguien a quien amar, con quien despertar cada mañana,

aunque creo que eso no te va a gustar,

así que miento una vez más.

 

Balazo directo con un temible “¿Cómo eres?”

y yo, vuelvo a dudar entre seguir mintiendo

o decirte la verdad,

conozco este juego pero es domingo y tengo frío,

vuelvo a mirar tu foto y ahora es mi polla quien se dispara,

así que sin reparo envío su foto,

estoy seguro que te va a gustar.

 

“Quedamos en media hora, te invito a una copa

y si no te gusta, te vistes y te vas”

joder, vaya manera de tirotear…

 

Acepto el trato,

no sé lo que va a pasar,

de lo que sí estoy seguro es que mañana,

me volveré a despertar

follando a mi querida soledad.

Pedro Arévalo 

Silencio


 

El silencio deja profundas marcas por dentro,

grietas por las que penetra su ponzoña

haciéndote callar por el miedo.

 

No dejes que el miedo pueda arrebatarte

la posibilidad de expresar como te sientes

en cada momento.

 

No dejes que el silencio

asfixie tus palabras en un vendaval de ilusiones pendientes de cumplir. 
Solo tienes una vida

en la que no sabes

cuando llegará su fin.

Pedro Arévalo 

Fotografía


 

Tumbado en la cama que aún guarda tu aroma,

cubierto por unas sábanas que ahora son de hielo,

vuelvo a mirar tu fotografía

y recuerdo las miles de veces que nos juramos que nuestro amor sería para siempre,

que nunca nada ni nadie nos separaría,

pero la fatalidad se cruzó en nuestro camino

y no pudimos evitar lo que nos tenía preparado el destino.

 

Ojalá pudiera volver a sentir tu tacto,

ojalá pudiera besar tu cuello mientras te susurro al oído que te amo,

quizá exista alguien que crea que ya solo eres parte de mi olvido,

pero necesito que sepas,

que tu recuerdo en mí todavía se mantiene vivo.

 

Ya solo me queda esperar

que llegue pronto mi final,

quizá haya un “parasiempre” en otra vida,

donde juntos podamos estar.
Pedro Arévalo 

El último beso


 

Si hubiera sabido que era nuestro último beso,

si hubiera sabido que con él pondríamos punto y final a lo nuestro,

me habría enredado en tu cuerpo,

hasta quedar vacío de aliento.

 

Si lo hubiera sabido,

si hubiera reflexionado un poco,

no habría dejado que te soltaras de mi mano,

fui un estúpido creyendo en un amor eterno,

ahora toca doblegarme con el corazón despedazado.

 

El recuerdo evoca con nostalgia aquel último beso

y el dolor vuelve a agarrarme por dentro,

solo la luna fue testigo de ese momento

en el que sin apenas darnos cuenta

nos dimos el último beso.

 

Si hubiera sabido que era la última vez que besaba tus labios,

si hubiera sabido que te alejarías para siempre,

habría intentado detener el tiempo,

para volver a tenerte.

 

Instantes que están grabados a fuego en mi mente

y aunque trato de borrarlos, no puedo ignorarlos,

instantes que revivo cada noche en mis sueños,

aunque sé que tu corazón ya tiene nuevo dueño.

Pedro Arévalo 

Prisionero


 

Me gustaría ser capaz de acercarme a ti

y decirte al menos buenos días

pero sigo preso en esta absurda vergüenza que desde niño me acompaña,

me gustaría ver como tu mirada se detiene en mí,

pero solo puedo seguir amándote en silencio.

 

Mi corazón transige con la pena

mientras un gemido de dolor

se escapa de mi alma al no poder gritar a los cuatro vientos lo que por ti siento,

solo puedo escribir unos cuantos versos.

 

Se me hace difícil seguir callado,

se me hace difícil controlar la revolución de tantos sentimientos guardados,

lo intento una vez más,

pero no puedo decirte que te amo,

porque la vergüenza ha hecho de mí

su mejor prisionero.

 

Puede que no te interese lo que siento,

quizá pienses que tan solo estoy mintiendo,

ahora que sé que tu corazón ya está ocupado,

solo me queda seguir escribiendo.
Pedro Arévalo 

Poema de despedida 

Mezclando versos y lágrimas sobre el mismo papel comienzo a escribir nuestra historia de ayer,

enredado en palabras inconexas me pregunto

dónde quedó todo el amor que sentías por mí.

 

Primera página en blanco

en la segunda describo un esbozo desordenado de este corazón que cada vez late más lento,

palabras cargadas de sentimiento

dentro de un sencillo poema que expresa lo que siento.

 

Escribo versos que salen directamente de las entrañas,

sin procesar en mi cabeza, sin filtro alguno,

reflejo lo que siento con la palabra,

frases cargadas del dolor y la angustia

que acompañan tu recuerdo.

 

Mientras escribo no eludo las lágrimas,

en estas tristes estrofas vuelvo a recordar tus caricias, tus labios, tu forma de amar.

 

No me considero un genio ni tampoco poeta,

tan solo soy aquel que conseguía arrancar de tu boca una sonrisa cuando estabas triste,

aquel que una vez te entregó su corazón, todo cuanto tenía,

aquel que hoy te escribe un simple poema como despedida.
Pedro Arévalo